Calabacín relleno: directo del huerto
Esta de calabacín relleno es una tapa apta para todos los públicos y, como siempre, fácil y muy rica. Nuestro huerto está en plena explosión de producción, y tenemos superávit de calabacines. Así que tocaba pensar en nuevas tapas con calabacín, que no fuera usarlos como guarnición o en crema de verduras.
El calabacín es una hortaliza que no debe faltar en tu dieta, ya que no tiene casi calorías, sólo unas 15 por cada 100 gramos, y además está compuesto de agua en un 95%. Sin embargo, ya sabes que es muy bueno para la piel por las vitaminas que contiene, y por su alto contenido en fibra es ideal para el organismo.
Hay muchas formas de cocinarlo, pero lo más idóneo es comerlo con piel, que es donde se concentran sus vitaminas. Por eso, te animo a que te atrevas con esta elaboración sencilla de calabacín relleno. Te cuento cómo la he hecho yo en este caso, aunque seguro que a ti se te ocurren muchas más.
Cómo hacer la tapa de calabacín relleno:
En primer lugar corté el calabacín en 4 trozos, algunos al bies, para ver cómo podía quedar la presentación. Herví esos trozos, junto con una patata, unos 20 minutos. Para darle un toque doradito, los pasé un poco por la sartén a fuego fuerte para marcarlos.
Esperé un poco a que se enfriaran para hacerles el vaciado. Lo que saqué del calabacín se lo incorporé al relleno que ya tenía preparado y que me había sobrado de los canelones: carne de pavo, con salsa de tomate casera (de la conserva del huerto, claro), y un montón de especias (hierbas provenzales, pimienta, cominos…). Junté todo el relleno, y poco a poco fui rellenando los trozos de calabacín.
Una vez preparados, el toque final son 5-10 minutos de gratinado en el horno. Y para que no quedara triste y solo, lo presenté sobre una lámina de patata cocida (del huerto).


